La deliciosa mermelada de «Doña Odi», un sabor Xinka único

enero 31, 2024 9:29 am

Doña Odilia Pérez, de 67 años, es una lideresa comunitaria y defensora de la agroecológica Xinka.  Ella es originaria de la aldea Pino Zapatón, ubicada en San Carlos Alzatate, Jalapa. Es reconocida por su carisma, dedicación y trabajo en la elaboración de mermeladas.

En el año 2019, doña Odi (como cariñosamente la conocen) se unió a los procesos formativos que Fundebase lleva a cabo en la región. Desde entonces, ha logrado mejorar su huerto y aumentar sus ingresos a través de la venta de mermeladas elaboradas con frutas orgánicas que cultiva en su parcela.

Después de muchos años, como suele suceder en muchas familias sin acceso a oportunidades, se vio en la necesidad de mudarse a la ciudad en busca de empleo para mantener a su familia. Pero al regresar a su pueblo, decidió buscar maneras de generar ingresos por su cuenta. Fue entonces cuando comenzó a trabajar en la costura de prendas de vestir y la producción de pan.

«Creciendo mi negocio»

En su pequeña aldea, Doña Odilia trabajaba en costura y hacía quesadillas, panes y marquesotes. Tenía un horno grande y un día, una vecina le pidió prestado su horno para hacer empanadas. Fue entonces cuando Fundebase llegó a su puerta. Mientras examinaban su huerto, notaron los canastos de guayaba de primera calidad que tenía en una mesita. Intrigados, le preguntaron a Doña Odilia si podría hacer jaleas con ellos. Así comenzó su camino hacia la elaboración de las deliciosas mermeladas de sabor único.

Los esfuerzos de Doña Odilia dieron fruto al garantizar la seguridad alimentaria en la elaboración de sus jaleas. Durante mucho tiempo trabajó arduamente para mejorar su cocina y cumplir con los requisitos del Ministerio de Salud.

Aunque el encuentro con el equipo de Fundebase no estaba en sus planes, el éxito que ha logrado hasta ahora es el resultado de meses de trabajo arduo y compromiso con su formación, lo que le ha permitido mejorar la calidad de sus mermeladas.

“Qué ricas jaleas”

Doña Odilia recuerda haber aprendido el proceso para hacer mermeladas caseras durante su infancia, aunque no fue fácil para ella entenderlo a sus 12 años. «Aprendí un poquito, pero se me olvidó (…) cuando uno es joven no presta atención a esas cosas», comenta entre risas. Sin embargo, gracias a su entusiasmo, Fundebase le brindó la ayuda necesaria para lograr su objetivo.

El apoyo de Fundebase a Doña Odilia al inicio de su proyecto productivo incluyó la adquisición de frascos, etiquetas, una licuadora industrial y un horno eléctrico. En la actualidad, se encarga de elaborar sus propias etiquetas y trabaja para expandir su red de contactos y comercializar sus mermeladas junto a otros productores locales organizados.

La promotora vende sus mermeladas en su aldea, así como en aldeas cercanas, la cabecera municipal, y participa en ferias y eventos fuera de Jalapa. Con más de diez sabores disponibles, entre los que destacan manzana, piña, piña y camote, higo, níspero con guayaba, guayaba, mora y fresa, y piña con zanahoria, entre otros, esta emprendedora experimenta con distintas combinaciones de sabores para ofrecer una variedad que agrade a todos los gustos. Su arduo trabajo ha dado frutos, y sus clientes no pueden dejar de halagar lo deliciosas que son sus jaleas.

“Yo voy haciendo mezclas, poco a poco, y gracias a Dios, ahorita ya tengo más ventas (…) la gente dice: ‘qué ricas sus jaleas’”, comenta con alegría.

Hace algunos meses, participó en un encuentro agroecológico en Chimaltenango, organizado por Fundebase. Durante el evento, tenía 170 frascos de mermeladas para vender, pero quedó sorprendida cuando solo le quedó una docena. En esa ocasión, también llevó 130 bolsas de deshidratados, higos y camotes en conserva. “La gente hasta se enojaba porque no les daba las jaleas. La de jocote fue una tan especial (…)”, narró sonriente.

Impulsando el desarrollo comunitario

La producción agrícola de doña Odilia se enfoca en cultivar verduras y frutas para el consumo familiar. Entre sus cultivos se encuentran la manzana, higo, limón, naranja, caña de azúcar, durazno, melocotón, plátano, banano, guayaba y mandarina. Además, produce pacayas que son vendidas en el municipio y, a partir de los mangos, elabora una deliciosa mermelada que se espera con ansias durante el verano.

“Tengo un mi palo de mango y [el año pasado] le corté unos 400 y todito lo hice jalea, ni me alcanzó”, dice entusiasmada. “¡Ahorita ando buscando la fruta de temporada, porque eso es lo que se tiene que ver para poder trabajar (…) aunque queda más ganancia cuando es la fruta propia!”, señala.

Doña Odilia tiene una amplia contribución comunitaria; ella impulsa la economía local comprando frutas de temporada a los productores que usan abonos orgánicos en sus cosechas. De esta manera, garantiza que la materia prima sea de alta calidad, saludable y libre de abonos químicos.

Además de su labor como productora, Doña Odilia contribuye a su comunidad generando empleo. Por lo general, contrata a dos personas para ayudarla en las extenuantes jornadas de trabajo. «Comienzo a trabajar a las nueve de la mañana, a veces terminamos a las once o doce de la noche cuando tengo bastante fruta y no quiero que se me pase”, detalla.

“Hay que ponerle trabajo. A mí me dicen que si no me canso… y sí me canso, pero viera ¡cómo es de bonito!”, dice con la alegría que la caracteriza.

Aunque durante los últimos meses del año pasado se dedicó a producir frutas deshidratadas con la misma materia prima que utiliza para sus mermeladas, decidió enfocarse en fortalecer su emprendimiento inicial. Si bien tuvo una buena cantidad de ventas, por ahora prefiere seguir con la transformación de frutas como su principal oferta.

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