La agroecología transformó la vida de Paula Jerónimo, lideresa K’iché de San Juan Xeul

Paula Jerónimo, una destacada lideresa K’iché, transformó su vida gracias a la agroecología.

La agroecología transformó la vida de Paula Jerónimo, una destacada lideresa K’iché, originaria de la aldea San Juan Xeul, ubicada en Cunén, Quiché.

Desde hace dos años, Paula se unió a los procesos de formación que Fundebase lleva a cabo en la región y se ha convertido en una destacada promotora agroecológica. Actualmente, coordina su labor junto a otras tres lideresas comunitarias, trabajando con 29 familias para fortalecer su soberanía alimentaria a través del aprendizaje y la aplicación de técnicas y tecnologías agroecológicas.

En febrero de 2023, Paula recibió una invitación de las autoridades comunitarias para asistir a una reunión en la que Fundebase presentó su trabajo e instó a las familias a unirse. Desde ese momento, ha trabajado incansablemente para demostrar a su familia que la agroecología representa una oportunidad para potenciar su soberanía alimentaria, al dejar de depender de los mercados, cultivar alimentos más saludables y preparar abonos y repelentes contra plagas con insumos disponibles en su parcela.

La transformación de la parcela

Paula Jerónimo muestra la siembra de frijol negro que nutre con abonos orgánicos.

Un recorrido breve por su parcela es suficiente para observar los logros de Paula y su familia. En el patio de su casa, donde se reúnen las representantes de las 29 familias, se pueden ver varios recipientes plásticos que utilizan para elaborar biofertilizantes y repelentes que aplican en sus huertos de plantas medicinales y frutales, como naranjas, limones, nances, limas y aguacates, además de hortalizas como tomate, ejote francés y frijol.

“(…) al M5, como le decimos a un insecticida, lo usamos para eliminar moscas, piojillo y tortuguilla, ya que estos insectos afectan nuestra siembra. Pero a este insecticida, que hacemos en casa, ya no tenemos que ir al agro servicio a comprarlo”, explica. Para este preparado, utilizan leche, panela, alcohol y plantas medicinales como fuerte aroma como la ruda.

Al adentrarse en su parcela, se observa un montículo que, a simple vista, parece solo tierra cubierta con nylon. En ese lugar, se están fermentando los insumos que utiliza para preparar el abono tipo bocashi. “Este abono lo hacemos con estiércol de animales, brosa, ceniza, carbón, tierra negra, y cascarilla de arroz o aserrín de palo negro, además de panela y levadura, para que el abono quede en buenas condiciones”, detalla la lideresa, mientras recoge un poco del abono en sus manos.

Los animales: elemento clave en la agrocología

Paula Jerónimo, lideresa K'iché al lado del aprisco, cuya estructura es esencial para la recolección de estiércol de las cabras.

Unos pasos más adelante se encuentra el aprisco donde permanecen varias cabras. La estructura elevada no solo protege a los animales, sino que permite a la familia recoger todo el estiércol que cae al suelo, previniendo la humedad y las enfermedades.

“Antes teníamos algunos animalitos debajo de los árboles y desperdiciábamos el abono que producían. Pero Fundebase nos regaló una cabra y nos sugirieron construir un corral para recoger el desperdicio que nos dan y hacer el abono bocashi”, comenta la lideresa mientras muestra la infraestructura.

“[Fundebase] también nos apoyó en la construcción del corral para nuestros pollos, utilizando materiales como láminas, cemento y un rollo de malla. Esto ha sido un gran beneficio, ya que no tenemos suficiente dinero para comprar más que lo básico, y ahora estamos mejorando nuestras condiciones”, añade.

Medicinales y hortalizas, un cambio para mejorar la salud

El huerto de hortalizas de Paula Jerónimo, una destacada líder K'íché, sirvió como su laboratorio para demostrar a su familia la efectividad de la agroecología.

Al avanzar un poco más en la parcela, se puede ver la conservación del suelo, a través de acequias y barreras vivas instaladas, las cuales sirven para alimentar a los animales. También hay siembra de tomate y frijol negro de mata que ocupa aproximadamente una cuerda de su terreno.

“Aquí fumigamos con el M5 que hacemos nosotras mismas para cuidar nuestro cultivo. Tal vez cosecho entre 50 y 75 libras de frijol. Si hay suficiente para vender, vendo unas libras, pero principalmente es para el consumo familiar”, indica.

En la parcela de Paula también encontramos un huerto de plantas medicinales y hortalizas, donde cultiva cebolla, cilantro, zanahoria, rábano, repollo y brócoli. Ahora, los alimentos saludables forman parte de su mesa a diario.

“Es una gran experiencia lo que hemos aprendido sobre las plantas medicinales; ahora las usamos cuando nos enfermamos y ya no vamos a la farmacia”, comenta satisfecha la lideresa, que también ha aprendido a preparar champú con estas hierbas.

La lideresa considera que tener hortalizas en casa ha sido de gran beneficio para su familia, ya que antes debían viajar a la cabecera municipal de Cunén para abastecerse, lo que implicaba gastos adicionales en transporte. Ahora, reconoce tener un pequeño ahorro que ha utilizado para apoyar la educación de sus hijos e hijas.

La transformación de la familia

Paula Jerónimo muestra una botella del preparado que aplica como repelente para proteger sus cultivos.

“Mi mayor logro es que mi familia me apoya. [Ellos] ya han visto el cambio gracias al trabajo de Fundebase. Ahora me respaldan mis hijos, mi esposo, y me siento tranquila”, comparte Paula.

Hace dos años, cuando comenzó su labor como promotora agroecológica, su familia mostraba cierta desconfianza hacia sus actividades. No creían en sus aprendizajes. Sin embargo, su tenacidad fue tal que, a través de la experimentación en su huerto, demostró que la agroecología es efectiva para producir hortalizas de calidad.

“Al principio, me costó ganarme la confianza de mi familia. No creían en mi trabajo ni le daban importancia a lo que hacía, pero no me rendí. Decidí que tenía que convencerlos y demostrarles lo que estaba haciendo porque me sentía segura en lo que hacía”, recuerda.

La lideresa también reconoce que su confianza ha crecido gracias a su participación en procesos formativos, lo que le permite ahora acompañar a otras mujeres de la comunidad con mayor seguridad.

“(…) Antes no me animaba a hablar, pero a través de las experiencias donde los técnicos nos invitan a participar, se me ha quitado el miedo; hoy me siento tranquila y feliz trabajando con el grupo”, nos dice sonriendo.

No cabe duda de que la agroeología transformó la vida de Paula Jerónimo y su familia. Actualmente, trabaja junto a su esposo, quien la ayuda en la construcción de tablones para su huerto de hortalizas y en el transporte del abono para sus siembras. Además, están elaborando más aboneras de tipo bocashi, ya que han verificado su efectividad para las cosechas.

“Mi familia está aprendiendo una nueva experiencia, especialmente mi esposo y mis hijos, porque ellos están haciendo sus propios abonos y utilizándolos. Ya hemos visto que esto es importante para nuestra familia”, concluye satisfecha.

Comparte esta publicación:

Posts Relacionados

Contáctanos

1a. Calle 4-12 Casa 1, Zona 3 Condominio Álamos de San Bartolo.

San Bartolomé Milpas Altas, Sacatepéquez Guatemala, C.A.

Tels: +502 7831-2303 | 7831-2309