Encuentro agroecológico por el Buen Vivir

enero 11, 2024 12:38 pm

Bajo la consigna “Tierra, agua y semillas: Herencia milenaria para el buen vivir” se celebró un encuentro agroecológico, organizado por la Fundación para el Desarrollo y Fortalecimiento de las organizaciones de Base (Fundebase).

En este evento participaron 80 promotoras y promotores agroecológicos de Jalapa, Santa Rosa, Chimaltenango y Quiché, territorios Xinka, Kaqchikel, K’iche’ e Ixil, con el objetivo de compartir sus experiencias y conocimientos sobre cómo producen sus alimentos, el cuidado del suelo, del agua, del bosque y para pensar estrategias comunes que fortalezcan su organización comunitaria para la defensa de sus territorios y garantizar la Soberanía Alimentaria.

“Estamos transmitiendo a los compañeros lo que es el Sistema Milpa, su importancia para las familias porque allí se cosecha toda la alimentación. En un pequeño espacio se puede cosechar el maíz, el frijol, los quiletes, la mostaza y algunos otros productos que se dan como el güisquil y el chilacayote; lo que se necesita son ganas de trabajar”, dijo Rodolfo Jiménez, uno de los promotores agroecológicos más experimentados de Jalapa, quien desde 2014 promueve la agroecología en la región Xinka.

Por su parte, Raquel Tejax, lideresa comunitaria kaqchikel, originaria de San Martín Jilotepeque, Chimaltenango, habló de la importancia del resguardo, la reproducción y la transformación de las plantas medicinales para el cuidado de la salud familiar y comunitaria.  “Nosotros trajimos medicina natural, como tinturas, pomadas y shampú, ya que buscamos la manera de que el medicamenteo lo tengamos siempre en nuestro jardín, en nuestro patio y no tengamo que correr a la tienda o a la farmacia”.

Biodiversidad en riesgo

Durante el evento se analizó el impacto del cambio climático y otras amenazas a la biodiversidad como la inicitiva de ley 6283 “Ley para la protección de obtenciones vegetales”, impuesta por sectores empresariales, la cual constituye una grave amenaza para el resguardo, la producción y reproducción libre de las semillas nativas y criollas.

El experto Oscar Sierra valoró la importancia de las prácticas agroecológicas, ya que contribuyen a contrarrestar los efectos de la crisis ambiental.

La conservación de los suelos es otra estrategia empleada por las y los promotores para el resguardo de la biodiversidad. “El trabajo de nosotros es cuidar nuestra tierra, porque si no lo hacemos, ya no nos dará los frutos o alimentos que necesitamos”, fue una de las conclusiones en que coincidieron promotoras y promotores.

Aníbal Salazar, coordinador nacional de Fundebase, les motivó a seguir fortaleciendo y compartiendo sus conocimientos para lograr la Soberanía Alimentaria de las familias y las comunidades.

Durante esta actividad, que se llevó a cabo en Chimaltenango, los días 16 y 17 de noviembre, también se realizaron exposiciones de productos como café orgánico, diversidad de frutos, productos procesados como mermeladas, conservas y medicamentos a base de plantas medicinales.

“En mi parcela está mi farmacia”

“Tengo 10 años de estar trabajando con las plantas medicinales. Yo he dado ese valor al estudio de las plantas medicinales porque vivía antes con enfermedades y los doctores me daban medicina pero a los tres meses yo estaba visitando otra vez al doctor. Cuando supe que las plantas medicinales sí curaban, me dediqué a preparlas y consumirlas; así corté la raíz de la enfermedad (…). Los químicos solo calman, no matan la raiz, en cambio lo natural sí mata la raíz de la enfermedad. Yo tengo 10 años de no visitar doctores, por eso le he dado valor a las plantas y hago tinturas, pomadas y shampú (…). A la comunidad le ayudo. A mi parcela yo le llamo aquí está mi farmacia.”, María Bonifacia Tay, lideresa y promotora comunitaria originaria de Choatalúm, San Martín Jilotepeque, Chimaltenango.

Familias unidas, comunidades fortalecidas

“Me quedé con el proyecto económico que es apicultura. Ha sido mi fuerte (…) estos proyectos no los manejan mujeres sino hombres, pero logramos el apoyo y el valor suficiente para trabajar estos proyectos agroecológicos. Este proyecto nos generó fondos, trabajo y una cadena alimentaria para la familia y los vecinos. Por medio de ese producto hemos sido reconocidos en varios lugares, ya que vendemos la miel, generamos fondos y de ahí sale para comprar los materiales para su producción. Lo más especial es que une familias, ya que con este proyecto nos hemos unidos cinco mujeres, cada una representando a una familia…”. Lizzett Nájera Ruano, lideresa comunitaria  y promotora agroecológica originaria de San Carlos Alzatate, Jalapa.

“Me siento feliz por mi participación”

“Yo cultivo mis plantas medicinales. He sembrado ruda, albahaca, romero, sábila, insulina y otras para cuando las mujeres tienen su menstruación. Algunas personas necesitan remedíos para curarse y yo se los hago. También hago prácticas de conservación de suelo. He practicado curvas a nivel con mi grupo de mujeres y gracias a Fundebase porque nos enseñó; algunas ya sembraron su piña, yuca, malanga hasta café, y ahorita tenemos pilones para vender. Fundebase nos enseñó cómo sembrar.

Tenemos abono orgánico [hecho] con ceniza, broza, pulpa de café y con estiércol de cabra; los hacemos con mi esposo y ya le enseñamos a los grupos. Ahorita yo quiero practicar más el abono foliar (…). Yo me siento feliz porque Fundebase me apoya.”, Catarina Toma López, lideresa comunitaria y promotora Ixil, originaria de la aldea Xeputul I, San Juan Cotzal, Quiché.

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