Programas

La Fundación para el Desarrollo y Fortalecimiento de las Organizaciones de Base -FUNDEBASE- cumplió el 24 de noviembre del 2020, 25 años de contribución al bienestar, la justicia y la paz en Guatemala, destacando en el fortalecimiento de organizaciones de base comunitaria, campesina e indígena y la Soberanía Alimentaria desde las perspectivas de los pueblos indígenas.

Abre un nuevo ciclo de lucha, que ha sido alimentada por los aprendizajes en su trayectoria de vida. Este nuevo ciclo corresponde a desafíos que nos presenta el contexto actual y las luchas reivindicativas históricas de los pueblos y los sectores que sufren los efectos que produce el racismo, la discriminación, la desigualdad: hambre, desnutrición, pobreza, violencia y represión.

La experiencia y capacidad acumulada, como también la proyección política alcanzada en los últimos cinco años, otorgan la garantía para que la misión, visión, objetivos y programas que contiene el plan, sean cumplidos de manera satisfactoria.

El Plan Estratégico representa un salto político importante, hacia cambios estructurales que contribuyan a transformaciones políticas y sociales, generadas desde las expresiones populares para mejorar las condiciones de vida de la población, cuyos derechos han sido vulnerados. Vincula la realidad y demandas libremente determinadas por los pueblos, comunidades y organizaciones desde el paradigma del –Buen Vivir-; considera la agenda global de desarrollo impulsada en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, cuestionando y rechazando, todos aquellos planes que atentan contra la dignidad de las personas, los pueblos y sus entornos de vida.

PROGRAMAS

Los ejes estratégicos que FUNDEBASE implementó durante los últimos cinco años se entrelazan con los programas del actual periodo estratégico 2021-2030.

  • Soberanía Alimentaria, alimento para los pueblos

FUNDEBASE actúa desde el posicionamiento político de la Soberanía Alimentaria, no como un simple concepto, sino como lo ha reivindicado la Vía Campesina en 1996, con motivo de la Cumbre Mundial de la Alimentación, realizada en Roma por la Organización para la Alimentación y la Agricultura -FAO- “derecho de los pueblos a alimentos nutritivos y culturalmente adecuados, accesibles, producidos de forma sostenible y ecológica y su derecho a decidir su propio sistema alimentario y productivo”. La Soberanía Alimentaria cuestiona las desigualdades en materia agraria y exige acciones de reforma para el control de la tierra, forma parte del control y cuidado de los territorios, la biodiversidad y recursos genéticos, control del agua, mercados locales, ambiente sostenible, ejercicio pleno del derecho humano a la alimentación y los derechos campesinos.

La AGROECOLOGÍA como ciencia y arte será la principal apuesta tecnológica para la producción de alimentos desde el ámbito familiar. Se pondrán a disposición de las comunidades campesinas e indígenas capacidades para el cuidado de suelos con la aplicación de medidas de conservación, diversificación agrícola y pecuaria, agricultura orgánica, cosecha de agua, agroforestería/viveros agroforestales, banco de semillas nativas y criollas en seco y verde para su propagación, huertos de hortalizas y plantas medicinales; todo esto, en claro sentido de interdependencia y complementariedad.

  • Derechos Humanos, Democracia y Poder Popular

La visión de movimiento popular ha de organizarse de manera que todas las áreas de lucha, las diversas reivindicaciones y las injusticias contra las que se combate tengan su correspondiente unidad organizativa, comprendiendo y respetando las diferentes luchas que cada sector hace por su lado, pero con la claridad de estar abiertos a unirnos cuando sea necesario. Dentro de esta mirada reivindicativa, es indispensable construir y fortalecer militancia al nivel de la ofensiva que nos presenta el neoliberalismo, la corriente opresora y los ataques del poder explotador al que debemos enfrentar de forma campal. Hacer confluir nueva militancia y militancia joven enganchada a la vieja guardia.

Dentro de la mirada de Poder Popular y movimientos populares, es de nuestro interés particular, contribuir en la construcción y fortalecimiento de sujetos políticos colectivos, la construcción de plataformas articuladas con base en pueblos indígenas, campesinos y campesinas, mujeres y juventudes para luchar en pro de los derechos humanos y colectivos, la alimentación, el ambiente y apoyar la gobernanza territorial con el ejercicio del poder popular en estos temas. El conocimiento de la legislación nacional e internacional es imprescindible para actuar con base en derecho y democratizar su conocimiento. Es necesario la generación de organización que evite el movimiento social y popular de cúpula y de closet, para garantizar la participación genuina de las bases populares; partiendo que hay capacidades instaladas e iniciativas en marcha que debemos reforzar.

  • Mujeres empoderadas y libres de violencia

Desde nuestra perspectiva institucional, en un primer nivel se sitúa la promoción del conocimiento de los derechos fundamentales de las mujeres, empezando con las mujeres organizadas con trascendencia a las mujeres no organizadas; esto significa no solo el conocimiento, sino trazar una ruta que conduzca a la exigibilidad de su cumplimiento. En un segundo proceso, no menos importante, se debe abordar el empoderamiento económico, considerando que la dependencia económica de las mujeres hacia los hombres es una de las principales causas de violencia.

En materia de atención a las violencias se deben agotar tres etapas: a) prevención de las violencias que significa sensibilizar a hombres y mujeres sobre el efecto negativo para las sociedades el ejercicio de la violencia machista, fortalecer la organización social para la defensa de los derechos y  fomentar la cultura de denuncia; b) atención a víctimas de violencia y acceso a justicia, esto implica la generación de redes de protección que garantice seguridad a las mujeres y les brinde la asesoría y acompañamiento necesario para seguimiento de sus casos y c) relacionamiento público con actores relacionados la justicia y los derechos de las mujeres para un trabajo jurídico y político, esto demanda establecer mecanismos de comunicación y coordinación con organismos y funcionarios públicos, para qué dentro de su función pública y signatarios de obligaciones, ejerzan los roles que les corresponde. Este arduo trabajo de nivel estructural necesita la integración de un equipo multidisciplinario que puedan seguir rutas críticas sistemáticas y progresivas en cada proceso, frente a la necesidad de un trabajo integral en favor de las luchas de las mujeres.

  • Niñas, niños y jóvenes creciendo bien

La niñez y juventud son el presente y futuro de la sociedad. Para FUNDEBASE, trabajar con y por ellas y ellos, será prioridad en este nuevo ciclo estratégico.

Este nuevo programa de trabajo en nuestro contexto institucional, nace de la realidad vivida por el equipo de campo, la interacción con organizaciones que trabajan con niñez y adolescencia, que han aportado a alcanzar alta sensibilidad institucional para hacer un trabajo específico con la niñez y la juventud.

Este programa se realizará en las regiones o territorios priorizados para la presencia institucional; con prioridad en el municipio de Jalapa, San Carlos Alzatate, Casillas y Quezada Jutiapa que integran la región Xinka; los municipios de Santa María Nebaj, San Juan Cotzal y San Gaspar Chajul en la región Ixi y Santa Eulalia, San Mateo Ixtatán y San Pedro Soloma en el departamento de Huehuetenango.

Tendrá cobertura comunitaria; es decir, se trabajará con madres y padres de familia, maestros y sus escuelas, Consejos Comunitarios de Desarrollo y autoridades de salud.

LINEAS TRANSVERSALES

  • Enfoque de Género

Desde la perspectiva de FUNDEBASE, de acuerdo a los valores agregados generados en los procesos de capacitación de los últimos tres años, género es una construcción social, política y cultural de la diferenciación sexual. Significa que las conductas, las actividades, los roles y actividades de las mujeres y de los hombres son, en esencia, culturalmente construidas y no biológicamente determinadas.

La igualdad de género es una cuestión social y política de la sociedad y no un tema de las mujeres. Se debe considerar que la construcción de relaciones de poder basadas en la igualdad de género no son necesariamente armoniosas, sino en muchos casos de oposición, desacomodo y conflicto, que traspasa los ámbitos familiares, comunitarios, de mercado y Estado; se trata de transformación de relaciones de poder.

No se trata de incorporar mujeres a los programas de desarrollo, sino llevar a cabo reformas que reflejen las visiones, intereses y demandas cotidianas y estratégicas de las mujeres que contribuyan a la igualdad de género y en como los hombres colaboran y participan en estos aspectos discrepantes y conflictivos en la transformación de las desigualdades.

Dentro de la conciencia política y sensibilidad institucional se incluye la perspectiva de género con un claro compromiso y responsabilidad aludiendo al potencial analítico y político transformador de las realidades para la construcción de relaciones de género equitativas y justas.

En la transversalización de la perspectiva de género se aborda lo sustancial a nivel de contenido de las acciones del programa; lo estructural que integra personas con sensibilidad y conocimientos sobre el abordaje de la perspectiva para el impulso acciones transformadoras y lo cultural, traducido en voluntad política y actitudes; tanto de las organizaciones involucradas, como del grupo de sujetos y sujetas de derecho por la igualdad de género.

Los procesos de cambios deben centrarse en primera instancia al cambio de las personas, en donde, en el nivel individual destaca la conciencia del poder que tienen como personas para trabajar y lograr su dignidad. En lo social y político, significa estar presentes en los lugares donde se toman decisiones, se ejerce poder, se modifica la correlación de fuerzas y se transforman realidades prácticas y estructurales.

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