
Inés Gómez, productora y promotora agroecológica Ixil, consiguió transformar en realidad sus sueños gracias a la agroecología y el sistema milpa.
La productora es originaria de la aldea Santa Avelina, ubicada en San Juan Cotzal, Quiché, ubicada a más de 250 kilómetros de la ciudad de Guatemala.
En su terreno familiar, junto a su esposo, cultiva maíz, frijol y diversas hortalizas mediante el sistema milpa, asegurando así el acceso a alimentos saludables y nutritivos.
Antes de unirse a los proyectos de Fundebase en la región Ixil, doña Inés se ocupaba de sus cuatro hijas, mientras que su esposo, don Gaspar, trabajaba como guardia de seguridad en la costa sur.
La familia adquiría alimentos en el mercado local, ya que no producían nada en casa.
El aporte económico de don Gaspar no alcanzaba para cubrir todas las necesidades familiares, especialmente los gastos educativos de sus hijas, quienes estudiaban en diferentes niveles académicos.
El sueño de ambos es ver a una de sus hijas graduada de la universidad.
El sistema milpa genera cambios

Cuando el promotor de Fundebase les invitó a una reunión en la comunidad la vida de doña Inés y su familia cambió. A través de la aplicación de prácticas agroecológicas lograron hacer realidad los sueños.
Movida por la curiosidad, doña Inés se aventuró a cultivar miltomate, hierba mostaza, güisquil y chile, al enterarse de los beneficios de la diversificación de cultivos para la disponibilidad de alimentos.
Debido a la falta de tiempo para atender los cultivos, don Gaspar dejó su trabajo para dedicarse por completo a la agricultura.
Actualmente, aplican el sistema milpa, combinando maíz con frijol y ayote, además de cultivar hortalizas como repollo, cilantro, hierba mostaza, güisquil y rábanos.
La importancia de la agroecología

En la escuela campesina de Fundebase, aprendieron técnicas de siembra, la importancia de la diversificación de cultivos y la elaboración de abonos orgánicos con estiércol animal. Con las ganancias de las ventas, invirtieron en ganado para producir estiércol.
Doña Inés se encarga de vender los productos en el mercado local. Sus ingresos han aumentado al expandir los cultivos y añadir más variedades como güisquil, acelga, malanga, chile y frijol.
Diariamente venden entre Q300.00 y Q350.00 en el mercado, además de las ventas en casa, asegurando así su alimentación todo el año con los productos de su parcela. De esta forma consiguieron transformar en realidad sus sueños, gracias a la agroecología y el sistema milpa: invertir sus recursos económicos en la educación de sus hijas.

