La ciencia y la práctica de los pueblos indígenas y de las comunidades campesinas han mejorado las semillas nativas

febrero 9, 2021 8:10 pm

“¿Es importante y necesario el mejoramiento de las semillas?, ¿se debe y se puede hacer su mejoramiento? El cuestionamiento fuerte es qué y en manos de quién se concentra los procesos de mejoramiento de la biodiversidad de un país, advierte Aníbal Salazar, coordinador nacional de la Fundación para el Desarrollo y el Fortalecimiento de la Organizaciones de Base -FUNDEBASE-, al referirse a la aprobación del Reglamento Técnico de Organismos Vivos Modificados -OVM- para uso Agropecuario en Guatemala.

Los pueblos indígenas y las comunidades campesinas han mejorado las semillas nativas y las razas de animales sin perder la esencia de esa vida natural. “Nosotros hemos facilitado escuelas de campo donde hemos hecho mejoramiento de maíz. A través de la ciencia y de la práctica campesina hemos mejorado gallinas criollas sin transgredir la naturaleza”, comenta Salazar.

FUNDEBASE tienen 25 años de experiencia en la promoción de las prácticas agroecológicas para la defensa de la Soberanía Alimentaria y del territorio. Con base en esa experiencia ha documentado procesos de transformación de varias especies vegetales y animales en los territorios Xinka, Ixil y Kaqchikel. Por ello, se suma al rechazo de la aprobación de dicho reglamento, porque amenaza las formas de vida de los pueblos indígenas y de las comunidades campesinas.

Salazar advierte que, al transgredir la genética de las especies vegetales o animales, se generan condiciones contraproducentes para cualquier forma de vida, porque se atenta contra la naturaleza, lo que conlleva amenazas para la salud de la población.

“Hay una seria amenaza contra la ciencia indígena, contra las semillas, contra la parcela, contra la cocina; donde procesamos nuestros alimentos, y contra nuestro estómago mismo”, enfatiza, y explica que con ello se distorsiona la armonía y la simbiosis natural de los agrosistemas.

Despojo y persecución
La legalización del despojo de la propiedad intelectual histórica y de la persecución de pueblos indígenas y de las comunidades campesinas, es una de las mayores preocupaciones de las organizaciones sociales.

Advierten que las grandes corporaciones buscan patentar la biodiversidad de las especies, como ha ocurrido en otros países, por lo que se podrá perseguir “legalmente” a quienes almacenen o intercambien estas semillas en las comunidades, sin previa autorización.

“Es una amenaza que atenta directamente contra los fines de la soberanía alimentaria, como es el acceso a la comida sana, diversa, suficiente y permanente, y contra los bienes y los medios que posibilitan la vida de los campesinos y campesinas”, explica Salazar.

Falsas representaciones y Tratados Comerciales

El 1 de octubre de 2019 entró en vigencia el Reglamento Técnico de Organismos Vivos Modificados -OVM- para uso Agropecuario en Guatemala, a través del Acuerdo Ministerial 60-2019, que permite la importación, comercialización y siembra de semillas modificadas de productos para el consumo humano y animal. Sin embargo, desde 2018 organizaciones indígenas y campesinas ya habían presentado un memorial contra dicho reglamento, pero el gobierno hizo oido sordos.

Las reivindicaciones por la defensa y la libre determinación de los pueblos son históricas. Organizaciones sociales, pueblos y comunidades indígenas usan las vías formales y la protesta social para expresar su rechazo a las decisiones que el gobierno toma sin consultarles y que tienen graves implicaciones en sus territorios y sobre sus conocimientos ancestrales.

Sin embargo, algunos grupos afines al gobierno respaldan el reglamento OVM. Aníbal Salazar, advierte sobre las falsas representaciones en los procesos: “Hay falsas representaciones que queremos denunciar. Es una representación que no aparecen en las luchas ni en los pueblos; a lo mejor son campesinos que viven en el campo, pero no viven del campo, son una falsa representación a la que el gobierno manipuló y corrompió”, asegura.

Con la firma de los tratados de libre comercio, los países adquieren compromisos que responden a intereses de las transnacionales. Los estados fungen como los operadores principales de los acuerdos que la mayoría de la población ignora. “Mucho se desconoce de cómo en Guatemala fue hecho porque se hizo a la espalda de las comunidades indígenas y de la sociedad en general”, reitera Salazar.

Investigación campesina y saberes colectivos
¿Por qué el gobierno no estimula y no apoya la investigación e innovación campesina? “Es porque tiene la presión de la empresa privada de no dejar que el campesino ejerza el poder sobre sus medios de vida. El campesino significa una amenaza para la élite económica”, dice Aníbal Salar. Asegura que las organizaciones sociales tienen la responsabilidad de trabajar y apoyar en la innovación y experimentación campesina, como una herramienta para contrarrestar el avance de los transgénicos.

Los bancos de semilla permiten el libre acceso, uso e intercambio de las semillas nativas. FUNDEBASE ha contribuido en la creación de 10 bancos de semillas secas -con 35 especies- y 7 de semillas vivas -con 14 especies-. La experiencia de 25 años de trabajo, le ha permitido acudir a los más altos conocedores de los entornos naturales para hacer inventarios de esa biodiversidad, luego trabajar la conciencia y la práctica colectiva.

“Un banco de semillas tiene que ser colectivo para construir bien común. Se construye dentro de la lógica de la economía solidaria, donde se desmonetariza el valor de las especies. Se construye una relación de intercambio y de conservación de reproducción; ahí cabe el mejoramiento. El Banco de semillas es una práctica comunitaria para la protección, promoción y el resguardo de la biodiversidad de las comunidades”, concluye Salazar.


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