¿Alguien escuchó al Procurador?

febrero 2, 2019 8:26 pm

Tal cual mercado de pueblo los domingos, así fue el ambiente en que se desarrolló el informe del Procurador de los Derechos Humanos (PDH), Jordán Rodas, el miércoles 30 de enero de este año.

Informe Procurador

 

Tal cual mercado de pueblo los domingos, así fue el ambiente en que se desarrolló el informe del Procurador de los Derechos Humanos (PDH), Jordán Rodas, el miércoles 30 de enero de este año.

En realidad, la solicitud de que el Procurador acudiera a rendir informe, no fue para enterarse de los avances que ha habido en materia de Derechos Humanos, sino, más bien, para fastidiarlo y demeritar su trabajo.

Los diputados, que se describen “representantes del pueblo”, acudieron a la cita (no todos), pero como si no hubieran estado ahí. Peor que nido de ratas, mientras Rodas hacía lectura de su informe, unos hablaban, otros se reían, algunos caminaban, otros comían galguerías… cada quién en alguna actividad, pero no en lo que le compete como parlamentario o parlamentaria.

La Junta Directiva se movilizaba de un lado a otro, mientras se leía el informe a oídos sordos. Entre todo el informe se mencionaron diversos temas, como la situación que afrontan los migrantes, los periodistas, los Pueblos Indígenas, los defensores de derechos, las víctimas del Hogar Seguro; también se habló sobre violencia, salud, educación, violencia contra las mujeres, el sabotaje a la CICIG, así como el discurso del odio.

No sabemos cuánto más faltó para que el Procurador terminara de leer su informe, pues cuando comenzaría a exponer la parte correspondiente a las víctimas del Volcán de Fuego, el presidente del Congreso, Álvaro Arzú Escobar, le ordenó que suspendiera su exposición, pues el informe escrito se trasladaría a la Comisión de Derechos Humanos del Congreso de la República para su análisis. Obviamente no había interés en la presentación, pues a Arzú se le vio revisando constantemente su teléfono, durante el tiempo que estuvo hablando Rodas.

Apenas se suspendió la exposición del PDH, empezaron los cuestionamientos, y ojalá de buena fe. Aunque no se tratara de una interpelación, diputados ampliamente conocidos por corruptos, levantaban la mano para pedir la palabra. Varios tuvieron su intervención, aunque resaltaron algunos por el tono de su participación y el enfoque de sus preguntas.

No podía faltar el diputado Fernando Linares Beltranena, quien cuestionó sobre las violaciones a la propiedad privada, aduciendo que existe invasión a fincas, toma de tierras por campesinos, a quienes calificó como “delincuentes” y que, según él, no se visibiliza en el informe del Procurador. También hizo alusión a las inversiones extranjeras (proyectos extractivistas), que no se les deja trabajar, lo cual dijo que representa una obstaculización al desarrollo.

A gritos, solo le faltaba propinarle un golpe al Procurador, el diputado Estuardo Galdámez tomó la palabra en un par de ocasiones, reclamando que en ninguna parte del informe se menciona la situación de personas que se encuentran en prisión preventiva, refiriéndose a militares que tienen procesos en su contra.

Mientras hablaba, afuera del pleno algunos ciudadanos gritaban “corrupto”, a lo que él notablemente molesto pedía a la seguridad del Congreso que fueran retirados, porque ese lugar era de respeto y que ellos tenían honorabilidad, además de que, según él, eran trabajadores de la PDH que llegaron a darle “porras” al Procurador.

Galdámez también pidió que el Procurador respetara a los diputados, porque ellos “son representantes del pueblo”, reclamándole que en ocasiones se reía y que se dirigía individualmente a los diputados, cuando debía hacerlo al pleno.

 

Vedaron el ingreso de la ciudadanía para presenciar el informe del Procurador

Un grupo de ciudadanos y organizaciones que defienden los Derechos Humanos acudieron al Congreso de la República, para presenciar el informe, sin embargo, elementos de seguridad no permitieron que pudieran ingresar a los palcos. Los diputados, o sea, “sus representantes”, ordenaron que les impidieran el ingreso para presenciar cómo realizan su trabajo, dejándolos amontonados en los pasillos del Palacio Legislativo, violando el artículo 78 de la Ley Orgánica del Organismo Legislativo, el cual establece que “…todas las sesiones del Congreso de la República serán públicas, pudiendo presenciarlas todos los ciudadanos que lo deseen”.

Muchas cosas sucedieron durante la presentación de este informe, pero lo que no pudimos observar fue que le pusieran atención. Aunque cuando ya estaban cuestionando a Rodas, dijeron que él les prestara atención, así como ellos escucharon atentamente su exposición.

¿Será posible que una persona puede escuchar a otra mientras se carcajea, destapa una gaseosa, chatea, está hablando por teléfono, camina de un lado para otro, se come unas crujientes frituras? El Procurador estaba como aquel predicador en el mercado que grita que “Jesús pronto viene” y todos pasan enfrente como si no existiera.

Entonces, ¿Alguien escuchó al Procurador? Queda claro que, para los diputados y su PACTO DE CORRUPTOS, los Derechos Humanos no son ninguna prioridad. Más bien, buscan solapar sus actos ilícitos, acentuando la corrupción.

 

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